Cada 9 de agosto, se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, una efeméride marcada en el calendario en América Latina y El Caribe, a pesar de los muchos desafíos que afrontan en la actualidad.
"Costa Rica llega tarde a la ola de la multiculturalidad en América Latina porque, es apenas en el 2015 que en la constitución política se establece como un país multicultural, multiétnico", lamenta a DW Denia Román Solano, investigadora y docente de la Escuela de Antropología de la Universidad de Costa Rica (UCR).
En este país centroamericano habitan ocho pueblos originarios (bribris, cabécares, maleku, boruca, térraba, huetar, chorotega y Ngäbe-Buglé). "Los pueblos indígenas son una representación de la diversidad cultural que existe en Costa Rica, cada uno tiene sus propias expresiones culturales, formas de vida y sistemas de creencias, que se mantienen profundamente ligadas a la convivencia con la naturaleza", agrega a DW por su parte, Jorge Morales Elizondo, egresado en Sociología de UCR.
Estas poblaciones se distribuyen en 24 territorios indígenas del país. "Aunque desde 1977 la ley establece que los 24 territorios indígenas son exclusivos para las comunidades que los habitan, una investigación publicada en 2026 por la UNED estima que una de cada tres hectáreas sigue en manos de personas no indígenas", alerta a DW Ingrid Hausinger, directora de la Oficina Regional para Centroamérica de la Fundación Heinrich Böll.
"Existe un proceso de inaplicación de la ley que las instituciones no lo cumplen ya que había que desalojar a las personas no indígenas, que de una u otra forma fueron quedando dentro de los territorios, y no se hizo, lo que empieza a generar una tensión de manera constante", explica Román. "En territorios como el sur, en el cantón de Buenos Aires, que es el cantón más diverso de nuestro país, hay un porcentaje muy alto de personas no indígenas dentro de los territorios, que pueden rondar entre el 50 y el 60 por ciento de población no indígena, y justamente fue el foco de desarrollo de este movimiento de recuperación de tierras que lideraba Sergio Rojas y que fue asesinado", agrega.
"Se han realizado procesos para garantizar que los territorios estén en manos de personas indígenas que han desencadenado en episodios de violencia e inclusive han causado el lamentable asesinato de líderes indígenas", complementa Morales Elizondo indígena perteneciente al territorio indígena de Salitre, cantón de Buenos Aires, lamentando que "a pese a ser una problemática urgente, donde existen medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) los gobiernos no han logrado dar una solución existiendo tensiones dentro de los territorios por este tema".
En este sentido, "la gran problemática es la no aplicación de la ley, no aplicación del convenio 69, la dificultad de la presencia de personas no indígenas dentro del territorio y sobre todo y especialmente estructuras políticas administrativas propias, autonomía y autodeterminación dentro del territorio", asegura la investigadora y docente de la Escuela de Antropología de la Universidad de Costa Rica (UCR).
"La problemática del territorio se extiende a la gobernanza de estos territorios, donde se ve limitado el derecho de los pueblos indígenas a la libre determinación de sus propios territorios", coincide el joven indígena lamentando que "el Estado de Costa Rica continúa invisibilizando y excluyendo a los pueblos indígenas de las políticas públicas, donde no se toma en cuenta las particularidades sociales y culturales de esta población". "La falta de atención del Estado a estas leyes ha generado problemáticas que se mantienen hasta la actualidad", afirma.
La población indígena representa el 2,4 % de la población total del país, según los datos del último censo llevado a cabo en 2012. Sin embargo, "mientras cerca del 20 % de la población nacional vive en pobreza, entre algunos pueblos indígenas esta alcanza entre el 70 % y el 94 %; el 70 % de los hogares indígenas presenta necesidades básicas insatisfechas y solo el 13 % de la población indígena logra graduarse del colegio", critica la directiva alemana.
A estas poblaciones se les ha unido otra, con sus propias particularidades. "El pueblo miskito de Nicaragua, que migró en la década de los ochenta, tiene varios espacios urbanos en San José y, con la violencia, a partir de 2018, empieza una nueva migración", puntualiza Román.
Miembros del pueblo miskito en Nicaragua. "Somos trabajadores y estamos aquí por la necesidad de tener una seguridad y estabilidad para nuestros hijos y para nosotros mismos", recalca Susana Marley Cunningham, desde el exilio.CEJIL
"El gobierno localiza yacimientos minerales en nuestros territorios y hace concesiones con otros países y las entrega a organizaciones transnacionales. La gente tiene que salir, si no sale hay persecución, por lo que la gente se está desplazando para Honduras, Costa Rica y México" relata a DW Susana Marley Cunningham, Coordinadora de Voz de Resistencia Indígena de la Nación Miskito en exilio en Costa Rica, recordando su llegada al país vecino. "Cuando venimos, en 2023, éramos 300 familias, pero cada año está creciendo", agrega.
Desde su llegada han tendido que hacer frente a numerosas dificultades. "Estamos en el exilio, tenemos nuestra propia problemática y hacemos todo el esfuerzo posible para sobrevivir en este país", explica esta mujer miskita de 69 años. "Aquí si no tienes documentos, no hay matrícula para los niños indígenas si no tienes documentos, no hay acceso a la salud, hay que comprarlo todo y para la vivienda tenemos que alquilar espacios o cuartos o apartamentos para donde estar con la familia y si no hay ingreso económico, si no pagamos el alquiler de casa, nos desalojan", enumera recordando que a todo ello se le suma el racismo y la discriminación que sufren.
"El desconocimiento es principalmente la fuente de la discriminación que puede existir", asegura a DW Max Barberena, director de Costa Rica Producciones, una empresa especializada en el sector cultural del país centroamericano que incluye tradiciones de pueblos originarios.
"La idea es presentarlos que la gente diga yo quiero ir a comer, a ver cómo viven, quiero ir a ver todo eso, traer ese valor que tenemos de los pueblos originarios", explica el también presentador tico. "Es como un rompecabezas, o sea, nosotros tenemos un poquito de negro, pero también tenemos un poquito de indígena, pero también tenemos un poquito de blanco, tenemos un poquito de todo. A un rompecabezas no le puede hacer falta una pieza, todos los pedacitos son importantes para reflejar el 'Pura vida' ante el mundo. Puedo tener todas las piezas, menos la de la esquina y mi rompecabezas está incompleto, entonces negar alguna de las partes de la identidad de toda la comunidad es negar prácticamente todo el rompecabezas", concluye.
(lgc)