Mujeres y hombres ante la corrupción: quién paga más sobornos en México

2026-08-08 10:02:29 - MUNDO

Los hombres en México reportan una mayor probabilidad de haber pagado sobornos que las mujeres, pero esa diferencia no permite concluir que unos sean más corruptos que otras. Los resultados de un estudio sobre corrupción cotidiana abren preguntas sobre la idea generalizada de que las mujeres tienen una menor propensión a la corrupción y sugieren que la brecha podría estar relacionada con la forma distinta en que hombres y mujeres interactúan con las instituciones públicas.

La investigación Who Pays Bribes? Gender, Education, and Petty Corruption in Mexico, 2011–2023, elaborada por las investigadoras Heidi J. Smith y Alejandra Villegas y difundida por el Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana, encontró que alrededor de 12 de cada 100 hombres reportan haber pagado un soborno, frente a aproximadamente cinco de cada 100 mujeres.

El estudio analizó información de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) de 2011 a 2023 para identificar qué factores están asociados con el pago de sobornos durante la realización de trámites y servicios públicos. 

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Su objetivo fue conocer cómo distintas características sociales influyen en la interacción de las personas con el Estado y quiénes tienen una mayor probabilidad de enfrentar situaciones de corrupción de ventanilla.

El hallazgo sobre la diferencia entre hombres y mujeres, explican las autoras, no significa que las mujeres sean más honestas o que los hombres tengan una mayor inclinación a corromperse. 

La diferencia podría estar relacionada con el tipo de trámites, servicios y procedimientos administrativos con los que ambos grupos tienen contacto y con las distintas formas en que interactúan con las instituciones públicas.

En entrevista con Animal Político, la doctora Heidi Smith, profesora-investigadora del Departamento de Economía de la Universidad Iberoamericana e integrante del Centro de Estudios Críticos de Género y Feminismos, explicó que el hallazgo debe interpretarse como una señal de que el género está relacionado con distintas formas de interacción con el Estado, pero no como evidencia concluyente sobre quién es más corrupto.

Foto: Especial

"Lo que nosotros estamos interpretando es que eso refleja una interacción con más procedimientos que trabaja el Estado con hombres que con mujeres, por ejemplo, oficiales, policías, permisos o procedimientos o relaciones hacia derechos de propiedad. Entonces, más que nada, esta brecha refleja la interacción que tienen las mujeres y los hombres con los procedimientos administrativos que tiene el Estado", afirmó.

La académica señaló que el estudio no permite determinar si existen diferencias culturales o de comportamiento asociadas al género en el pago de sobornos, sino que identifica una relación entre género y exposición a determinados espacios donde pueden ocurrir actos de corrupción.

Los resultados también llevaron a otro hallazgo: una mayor presencia de mujeres en cargos públicos no se relaciona necesariamente con una disminución de la corrupción cotidiana. La investigación no encontró evidencia de que la paridad de género en gobiernos municipales tenga, por sí sola, un efecto directo en la reducción de los sobornos.

Smith aclaró que esta conclusión no representa un cuestionamiento a la política de paridad, sino que muestra que la representación política y las estrategias anticorrupción responden a problemas distintos.

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"La paridad sí es importante para la democracia, pero no necesariamente produce automáticamente políticas públicas anticorrupción. Para los sobornos es necesario cambiar los procedimientos, entender la lógica social de cómo diferentes personas acceden y cómo interactúan con el gobierno", señaló.

La investigadora sostuvo que reducir la corrupción de ventanilla requiere simplificar los trámites administrativos, disminuir la discrecionalidad de los funcionarios y generar mayor conocimiento sobre la forma en que distintos sectores de la población utilizan los servicios públicos.

Otro de los hallazgos del estudio fue que las personas con educación universitaria reportan una mayor probabilidad de pagar sobornos, un resultado que contradice parte de la literatura previa sobre corrupción. Smith explicó que la investigación no permite determinar las causas de esta asociación y que será necesario profundizar en futuros estudios para conocer qué factores la originan.

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Smith insistió en que los resultados deben entenderse como un primer análisis exploratorio que abre nuevas líneas de investigación, no como una explicación definitiva sobre las diferencias entre hombres y mujeres frente a la corrupción ni como una base suficiente para diseñar políticas públicas específicas.

"Lo veo como un estudio explorativo y no necesariamente para que empecemos a desarrollar políticas públicas. No es un análisis de desarrollo de políticas públicas; más bien es un análisis de qué ha pasado con estos datos y con estas interacciones", dijo.

Añadió que la investigación abre nuevas líneas para estudiar cómo variables como la edad, el empleo y la educación influyen en la forma en que las personas interactúan con las instituciones públicas y enfrentan situaciones de corrupción cotidiana.